EN
BÚSQUEDA DE LA VERDAD
Para conocer la verdad hay que leer la palabra, enfocarse en ella. Buscando
cada día tener una mente aprobada por Dios, porque una mente sana expresa
pensamientos de gratitud, de amor, de gozo, benevolencia, bondad, benignidad,
paciencia, fe, sobreabundancia de bendiciones.
En otras palabras, que el espíritu de Dios, guíe tu
vida para llevar "un estilo de vida" completamente sano, apegado a su
santa voluntad. La verdad está expuesta a la luz, en
Jesús. El Espíritu Santo lo recibió el Señor al ser bautizado por
Juan, pero ya Dios le había equipado con una personalidad extraordinaria,
sabia, diligente, que nadie tenía en esa época.
En estas mismas líneas, se puede decir que, el Espíritu Santo, se encarnó en
la vida del Cordero de Israel, Jesús. El entorno en que vivía era netamente marítimo, creció en medio de barcas, sabía nadar y
nadaba mucho, caminaba, trotaba para recorrer la geografía de su nación, y para
poder llevar una vida como la que él tenía, debía alimentarse muy bien, para
poder expresar sus ideas coherentemente y ser un reflejo de Dios, porque él y Dios
uno son.
Al llegar a los caminos del Señor, nos sumerge en su Reino
Mesiánico, por eso se produce una revolución en nuestra vida y mente. Nos saca
de un mundo de anti valores, y nos lleva al mundo de su Gracia.
El mejor de los
reinos, un reino en el que su principal ingrediente es el amor.
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