LOS PACIFICADORES, PARTICIPES DE LA GRACIA DE DIOS
by// Damelys María Martínez Rosillo
A través del tiempo, la sociedad, mundial, busca la paz afanosamente, se reúnen sus representantes magnos, llegan a acuerdos, firman tratados, en los que se compromenten a respetar la autonomía geográfica, étnica, ideológica, doctrinas y demás, inventos del hombre para satisfacer la demanda social en la que están inmersos.
Sin embargo, a pesar de los tratados y del liderazgo diplomático, a veces, surgen roces o torceduras que desvían los tratados que tanto ha costado firmar, detrás de cada escrito de esos, han quedado miles de víctimas, es allí donde radica la inteligencia de los líderes para asumir con seriedad la tarea que le ha sido encomendada por su pueblo, buscar el bien común de sus habitantes y encaminar el sendero hacia la paz.
Asimismo, en la búsqueda de ese bienestar común, que es la convivencia internacional, la base fundamental es la PAZ, una corta palabra, monosílabo, sustantivo que trae consigo un significado maravilloso. Su presentación y pronunciación ya connota una belleza derivada de armonía vivencial.
Por tanto, todos los países del mundo están llamados a fortalecerla en cada uno de los rincones que los representa con la bandera bien en alto. Del mismo modo, por muy desarrollado que sea un país, en su engrandecimiento armamentista, jamás deberá usar su arsenal bélico como instrumento de amedrentamiento o miedo psicológico a otro, que esté en desventaja, por el contrario, debería tener sus "juguetes" y "disparadores" en vitrinas y exhibidores como un descubrimiento, a fin de, mostrarlos a las personas para que jamás sean usados ni siquiera en condición de regalo o donación, porque su fin último es destruir nación, pueblo o raza.
En otras líneas, se destaca que las guerras en el pasado, a veces se justificaban, porque habían pueblos cuya base mental psicológica era la de posesionarse del otro, para añadirlo a su lista y botín, y así satisfacer las ansias de dominio de reinados y principados, como es el caso de Alejandro Magno, y otros monarcas que invadían territorios para engrandecer su riqueza personal, y después no sabían qué hacer con tan vastas extensiones de tierras.
En otro orden de ideas, se destaca uno de los reyes más apreciados por Dios, de acuerdo a los capítulos bíblicos, la historia del rey David, inicia, cuando es ungido por Samuel, mensajero de Dios, para que gobierne su pueblo, siendo todavía un adolescente, y todas las vivencias y experiencias que tuvo que pasar hasta hacerse adulto responsable de sus actos, y de su pueblo.
El enfrentamiento que tuvo con Saúl, en el desierto de En-gadi, con tres mil hombres, cuando le encontró en una cueva, descansando y le cortó la orilla de su manto, el respeto hacia los preceptos de Dios, el amor a su parentela, el respeto al derecho de vida del rey, fueron motivos suficientes que consolidan su liderazgo y así con su pensamiento de pacificador no desviar el propósito que tenía en su vida.
Del mismo modo, se observa el dominio propio y el carácter que fue adornando su personalidad, cuando tuvo la oportunidad de acabar con el rey Saúl, cuando éste le buscaba afanosamente para matarle, y él con cordura, inteligencia, don de mando,y pies de pacificador se decía a sí mismo, no puedo acabar con él, porque sería una afrenta contra Dios mismo.
Por otro lado, David, por segunda vez le perdona la vida a Saúl en Zif, cuando en pleno sueño, entra a su campamento, y le quita la lanza y una vasija que usaba para beber agua, y así aguantó y pensando siempre en Dios, y en el ungido, se sumó a la voluntad de ser el futuro rey de Israel, considerándose a sí mismo y a su pueblo, salió victorioso y el mismo Saúl, termina con su vida.
Al mismo tiempo, David, se fue ganando el amor de Dios, el de sus hombres y de su pueblo, hasta que fue nombrado Rey de Judá, luego, rey de toda Israel, para dar ese paso relevante tuvo que enfrentarse contra la casa de Saúl, con sus herederos, pero ya él tenía la unción divina.
Por último, se destaca en la personalidad del rey David, un pacificador, un hombre conforme al corazón de Dios, debatió muchas veces entre la violencia y la paz, aunque ya en la adultez, tomó una mala decisión, ultimar al esposo de su amante, Betsabeth, sin embargo, Dios en su infinito amor y misericordia, le reprende y reclama su mala actitud, termina perdonándole su grave error.
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