PAZ, UN REFUGIO PARA LOS ANTIVALORES
by//Damelys María Martínez Rosillo
En algunos de mis escritos anteriores he definido la Paz como un estado emocional permanente en el ser humano. La Paz, es más que eso. La paz, es más que una emoción, es un proceso que se adquiere a lo largo del crecimiento personal, es un estilo de vida que arropa a los sentimientos, al actuar, al vivir, al mismo tiempo, acompaña cualquier decisión que se tome, en el devenir diario.
Asimismo, es el hilo conductor que renace como la flor más pura en el jardín de la vida, así como fluye la corriente eléctrica, así como corre el río por su caudal, y se amolda en su cauce, así la Paz, se acomoda en nuestra vida como una bendición del Padre, que en el amor a sus hijos le envía esta fuente de inmensidad para descansar en medio de la turbulencia, de la rigidez, de la intemperie, de la soledad, del desarraigo emocional, de la frialdad.
Es la llenura procesual del amor más cálido que podamos sentir, contraria a la violencia, a pensamientos negativos, a la guerra, a los antivalores que presenta la sociedad actual. Y, lo más importante, es uno de los frutos del Espíritu de Dios.
En estas mismas líneas, agrego que la hechura del universo, y de las bellezas naturales son como refugios creados por el mejor Arquitecto de todos los tiempos, para acercanos a la plenitud y a la sensación placentera de la Paz, en primer lugar, para inmiscuirnos en ellas y disfrutar de sus paísajes, de la presencia física de la Deidad, sus manos han dibujado cada detalle con todo esplendor.
En segundo lugar, cuando se presenta esa voluptuosidad de cada paisaje al amanecer o la riqueza de colores de un atardecer, colores que juegan entre sí, queda la impresión del más espectacular cuadro que ningún Da Vinci, ni Cezanne pueden competir con esas bellezas, es entonces, cuando entramos al umbral de una puerta que se abre para aliviar los síntomas de las emociones más abruptas, ideas sensacionales que mitigan los sentimientos y pensamientos en desorden, por esta razón, hay que adentrarse en la búsqueda de esa quietud, de ese oásis y hacerlos permanecer en la intimidad de nuestro ser.
Destaco, que la Paz hay que buscarla, hay que poseerla, hay que aprehenderla, hay que olerla y vestirse con ella, como un armazón confeccionado por el mejor de los diseñadores, para poder internalizar y apreciar su valor incalculable. Es necesario, procrearla, generacionarla, parirla y criarla.
Por otro lado, para crearla y arraigarla en lo más adentro de nuestras vidas, hay que desprenderse del odio, de la envidia, de toda palabra de maldad, de pensamientos impuros, de la codicia, del afán de la vida, de inmundicias, y recrearse en la pureza del amor de Dios, que es en Cristo Jesús, Señor nuestro.
Así que no basta con decir Paz, hay que sentirla para poder hablar de ella, por tanto, es un crecimiento procesual de toda la vida.
Entonces, vendrá e irá creciendo en perspectiva como un viento solano, suave que se esparce por la piel, en la mirada, en el andar, en el actuar.
En suma, la paz como estilo de vida es, el cambio de las actitudes malsanas por otras de mayor calidad, que se traduce en el verdadero amor, en el perdón, y radica en aceptar a la persona a quien has detestado, a la que te ha despreciado, a la que hemos ofendido, a quien hemos discriminado, a quien ha vulnerado tus derechos, solo entonces, podremos vivir en paz.
"Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor" Hebreos 12:14