EN
BÚSQUEDA DE LA VERDAD(II)
BY// DAMELYS MARÍA MARTÍNEZ ROSILLO
Para conocer la verdad hay que leer la palabra, enfocarse en ella. Buscando cada día tener una mente aprobada por Dios, porque una mente sana expresa pensamientos de gratitud, de amor, de gozo, benevolencia, bondad, benignidad, paciencia, fe, sobrebundancia de bendiciones.
En otras palabras, que el Espíritu de Dios, guíe tu
vida para llevar "un estilo de vida" completamente sano, apegado a su
santa voluntad.
La verdad está expuesta a la luz, en
Jesús. El Espíritu Santo lo recibió el Señor al ser bautizado por
Juan, pero ya Dios le había equipado con una personalidad extraordinaria,
sabia, diligente, que nadie tenía en esa época.
La Biblia describe en los escritos de los apóstoles, cómo era su vida. Jesús, vivía en medio de barcas, sabía nadar y
nadaba mucho, caminaba, trotaba para recorrer la geografía de su nación, para
poder llevar una vida como la que él tenía, debía alimentarse muy bien, para
poder expresar sus ideas coherentemente y ser un reflejo de Dios, porque él y Dios
uno son.
Dios, se encarnó en
la vida del Santo de Israel. Sus caminatas extensas reflejan la personalidad de un hombre que nada le detenía, ni el sol, ni la lluvia, ni el odio discriminatorio que había en su contra, por profesar una fe arraigada en el amor a su pueblo. Una fe contraria a lo que decía la tradición social de su época.
A pesar de todo ese seguimiento que le hacían los enemigos, donde llegaba, le seguían multitudes, le trataban como lo que era un Rey. La mujer ungió sus pies con perfume de nardo para embellecer su personalidad, para exaltar su belleza y santidad, un gesto que hoy representa el amor intenso que sentía un pueblo que estaba despertando a su Verdad, un pueblo que se unía a su Reino, el Reino anhelado por muchos, un Reino, cuyo principal requisito era y es el amor. "Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor, estos tres, pero el mayor de ellos es el amor"1 Co. 13:13.
Cuando empezamos a inferir estos bellos mensajes que refieren las escrituras, observamos como, los caminos del Señor, nos sumergen en su
Reino Mesiánico, por eso se produce una revolución en nuestra vida y mente. Nos
saca de un mundo de anti valores, y nos lleva al mundo de su Gracia.
El mejor de los Reinos, un Reino en el que su principal ingrediente es el amor.
Cabe destacar, en primer lugar, que ese modo de vivir
en plenitud, debe basarse en el amor porque Dios es amor. Y él nos enseña a
amar nuestro yo interior para poder reflejar su rostro en mí. En segundo lugar,
eso implica, una sana inteligencia que conlleva a elegir una equilibrada
alimentación, practicar algún deporte, disfrutar de esos bellos regalos
naturales que el gran Dios de Israel nos ofrece a diario.
Por último, una
vida en su intimidad, en rendición a él, en la meditación de sus hechos
constantemente, hace que florezcamos en armonía en él y para él, para crecer en Él, el amor debe estar cimentado en nuestro corazón, porque Dios vive allí.
"El amor nunca deja de ser, pero las profecías se acabarán y cesarán las lenguas, y la ciencia acabará"1 Co. 13:8
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