LA PAZ, UNA RESPUESTA AL ÉXITO CONVIVENCIAL
by// Damelys María Martínez Rosillo
La paz es más que un concepto, es más que un constructo. Es un estado de gozo y plenitud que es buscado por muchos y encontrado por pocos.
Es descubrir la bienaventuranza como respuesta, es emitir emociones positivas en estados de descomposición mental. Es estar en plena trinchera esperando el azote bárbaro sobre la piel y emitir un sonido gutural de silencio para no despertar sospechas.
Es saber como los detractores se componen entre sí para crear ambientes desfavorables que se intuyen a leguas, pero igual se sale en victoria.
Es responder con una sonrisa de alegría, como la tuvo Ana Frank, en el ático, donde permaneció encerrada esperanzada en que algún día abrazaría nuevamente a su familia, escribiendo su famoso diario.
Es sentarse al final de un gran árbol, en el que revolotean pajarillos de variados tonos, desde los claros hasta los oscuros, y oler la hierba, el rocío la tenue lluvia que salpica los pies en descanso, después de haber caminado kilómetros bajo el sol aclimatado del trópico.
Es mirar el espacio y descubrir la multiplicidad de formas de nimbos y cirrus expandidas en él. Y, sentir profundamente un dulce y agradable sabor a gusto en el paladar, más dulce que la miel de las mejores abejas, es mejor que saborear un helado de yogurt con fresa o comer una panqueca con crema de leche o "chantilly".
Es mejor que degustar, el mejor postre a lo "zumito", o los malvaviscos con sabor a café y chocomilk.
Es un estado de catarsis mental, en el que se cobija y resguarda celosamente, el mejor paisaje bellamente dibujado por la mano de papá Dios, al crear la naturaleza.
Es aprender una obra de teatro, en la que eres protagonista, y paseas por el escenario, esperando la aprobación del otro lado.
Es el transitar por las enmarañadas calles llenas de personas que lanzan escupidas al aire, es soportar el humo del tabaco que hueles en el aliento o en el sudor de las personas que están más cercanas.
Es preguntar, cómo resolver múltiples problemas económicos y saber que solo, tú tienes la voluntad para sobrellevarlos, y al ver la realidad que rodea tu vida, y ves que no hay nadie que te tienda la mano, y empiezas a hacer preguntas ¿cómo voy a resolver mis conflictos emotivos, económicos, morales, afectivos?
Y miras alrrededor, una sociedad cada día menos altruista, personas con rabias por dentro, con rabia en las palabras, con rabia en el caminar, con rabias en sus rostros, y si, le fallas, pierdes un peldaño, en la conquista que tardó días, meses, y retrocede todo como al principio, entonces, allí entra la verdadera paz, la verdad ceñida como una parturienta que se faja a la semana para resguardar sus órganos internos, a la par su figura ensanchada a lo máximo.
Vivir en paz consigo misma, es aceptar que eres una agua fiestas, una aburrida, que desentonas en el ambiente grotesco, porque todos esperan uniformidad, y eso es imposible en el siglo XXI, porque hay seres que piensan distinto, que en vez de licor, prefieren agua, que en vez de pseudoamor, desean un amor verdadero que sobrepase todo, un amor que conduza sabiamente para llevar la orquesta hasta el cielo, y acompañar a los ángeles a tocar y a cantar en el "Tercer cielo", o que en vez de practicar el amor libre cuidan su cuerpo saltando la cuerda, haciendo jogging, nadando o entrenando para expulsar los deseos desfavorables.
Hoy, deseo la paz para mi misma, y para los otros, para aprender a convivir en zonas en conflicto.
Finalmente, agrego, que hacer la paz es entrenar sentimientos de dentro hacia afuera, es aceptación de todo aquello que no puedo cambiar para que sea igual a mí, es comprender que el café jamás será blanco, que la leche jamás será color café, y que el yogurt sin su sabroso sabor, no es yogurt.
No hay comentarios:
Publicar un comentario