LA PAZ, CAMINO A LA JUSTICIA
by//Damelys María Martínez Rosillo
Hablar o escribir sobre la paz, es una condición sublime que se va aprendiendo en la medida que la busquemos y actuemos en ella y con ella. Para aprehenderla, hay que involucrarla con su consentimiento, alojarla en el espíritu, y desearla como una cualidad relevante en nuestro perfil, guarda relación con la mansedumbre, es el camino a la justicia.
Asimismo, los portadores del calzado de la paz son los que llevan ese atributo tan especial, los que alguna vez hemos sido violentados, humillados, vulnerados en la intimidad más profunda del ser, que la anhelamos celosamente, la buscamos y la deseamos tener para que nunca jamás salga de nuestras vidas.
Cabe destacar, que cuando una persona arraiga en su vida, la buena semilla, se inicia un ciclo de bendiciones que conducen a la pacificación de sus acciones. Es por ello que se debe actuar siempre con mansas respuestas a la violencia, un flagelo que hay que erradicar de nuestras vidas.
Sembrar semillas de paz, implica que se deben respetar las decisiones de las personas al elegir entre el bien y el mal.
Y en lo personal, elijo, el camino de la paz, de la mansedumbre. de la verdadera justicia, porque son los que ensanchan el pensamiento a la libertad del amor.
En otras líneas, la palabra paz, es tan corta en su morfología, pero lleva una carga semántica, indescriptible porque está representada por el Espíritu de Dios y el espíritu de Dios es Jesús mismo, y la representación en nuestras vidas, es el Espíritu Santo, por tanto, guía nuestro espíritu y ser, a ser mejores cada día, en el marco de los mejores frutos que se puedan cosechar.
En definitiva, llenarse de paz es aprender a tener dominio propio para responder a la violencia, es arroparse en sentimientos profundos de amor, es apropiarse de la pureza de la vida, de los más nobles pensamientos para enmendar errores cometidos y colocarse la vestidura y la armadura de la paz.
No hay comentarios:
Publicar un comentario