PENSAMIENTOS DE PAZ
by//Damelys María Martínez Rosillo
Al asomarme a la ventana de la vida cada
día, veo tantas maravillas por Dios creadas, que respeto y valoro más, el gran
amor que sintió al crear el mundo para que nada nos faltase, en especial, el
amor que nos enseña, da vida a sus amigos y enemigos, a los que mucho aman, a
los que poco aman, y a los que hemos aprendido a amar como Él ama.
”Esto
os mando: Que os améis los unos a los otros” Jn. 15:17.
Cabe
destacar, el amor que todavía siente por la humanidad al hacernos sus joyas más
preciadas, eso se observa en el momento a momento que nacen miles de niños y
niñas en el mundo, algunos arropados en mantas de oro, en sabanas delicadas y
amados por sus padres, otros, desnudos y sin nada que colocarles en sus
delicados cuerpecitos, así como nació un día, el hombre que cambiaría el
destino de la humanidad por siempre, Jesús, el Cristo.
Asimismo,
fue un niño rechazado, vilipendiado, perseguido para tratar de destruir su
simiente y su forma de vida que cautivó al mundo entero con su forma de ser,
con su sabiduría, con su ternura, era el más sabio y el más listo en su entorno
vivencial. “y el niño crecía, y se fortalecía en espíritu en lugares desiertos
hasta el día de su manifestación a Israel” Lc. 1:80. “Y todos los que le oían,
se maravillaban de su inteligencia y de sus respuestas” Lc. 2:47
Nació
con un propósito, mostrar el Reino Mesiánico a la sociedad del mundo, no sólo a
los que creemos en Él, sino a los incrédulos, para reafirmar su presencia
viviente, nos deja su legado, se rodeó de miles de seguidores para que
testimoniaran que su Palabra no es mentira, porque Él, es el Verbo. “Y aquel
Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como
del unigénito del Padre) lleno de gracia y de verdad” (Jn. 1:14)
Igualmente,
cuando creemos con verdadera convicción se hace presente en nuestras vidas y se
arraiga en lo más profundo del ser, es entonces cuando se inicia la fase de
cambios, la transformación, de una naturaleza pecaminosa a una naturaleza
divina. He aquí, lo más grande de su amor, su Palabra, nos enseña a aprender,
nos cuida, nos redarguye, y nos corrige. Somos templo de su Santa Presencia.
“¿No
sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?” (1Co.
3:16)
Por otra parte, a pesar que no tuvo hijos
naturales, pero sí grandes amigos y aliados que compartían con él su ideología,
una revolucionaria visión que otorga a quienes le amamos con un corazón
dispuesto a ser enseñado por su amor, un amor que sobrepasa todo entendimiento.
Un amor que jamás dejará de ser, es eterno, no conoce final.
Finalmente, agrego que su presencia en nuestras vidas es
aliento de paz, viento fresco con suave perfume, el maravilloso olor fragante
de Cristo Jesús, nombre sobretodo nombre que llena los vacíos del alma con sus
palabras tan asertivas. “Y Jesús crecía en sabiduría y estatura, y en gracia
para con Dios y los hombres". Lc 2:52
Señor,
dame de tu aliento de paz cada día, dame de tu amor para vivir en ti. Dame de
tu perfume fragante, dame de tu amor.
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