LA PAZ, EL MEJOR MOTIVO PARA VIVIR
by// Damelys María Martínez Rosillo
Al tener pensamientos de paz, se siente la plenitud en el cuerpo, en la mente. Se piensa equilibradamente, hay un motivo interior que te incita a vivir en libertad, en amor, en armonía, en solidaridad, en hermandad.
Qué de aquel, que en vísperas de un acontecimiento importante en el umbral de su vida, tiene pensamientos deshonestos al querer apoderarse de situaciones o elementos, que a sabiendas, le harán daño, y no vacila ni titubea, en traer a su vida, desasosiego, crueldad.
Qué de aquel, que busca la gloria de una manera negativa, pensando en el pseudo amor que le cubre desde la cabeza hasta los pies.
Qué de aquel hombre, que traiciona el pensamiento y se deja arrastrar por la vil pasión malsana del atropello.
Qué de aquel hombre que piensa escalar montañas, sin tomar las previsiones necesarias para la escalada.
Qué de aquel hombre que tiene los medios para ayudar y piensa en situaciones propias del egoísmo, dejando proliferar negatividad.
Qué de aquel hombre, que sustenta y alimenta banalidad, deshonestidad, amparado por el poder del dinero.
Qué de aquel hombre que piensa escribir un poema y desconoce cómo se hace una metáfora.
Qué de aquel hombre que piensa en amar y no sabe qué es el amor.
Qué de aquel hombre que encuentra encrucijadas en la vida y escoge el camino más fácil.
Qué de aquel hombre que jamás vivió en una casa de cartón, y que solo piensa en acumular museos.
Qué de aquel hombre que usa diversas fuentes del saber para su propio beneficio, y no sabe cómo compartir.
Qué de aquel hombre, que usa al no pensante a seguirle como un borrego, abusando de su inocencia, y le obliga a esperar por unas miserables monedas.
Qué de aquel hombre que se jacta de ser codiciado, y codiciado sólo hay uno, el único pacificador de la historia, que dio su vida por miles y millones de almas, cuyo nombre es sobre todo nombre, Jesús.
Qué de aquellos que sueñan por un mundo mejor.
Qué de aquellos que por confiar entregan su vida sin recibir nada a cambio.
Qué de aquellos que luchan sin cesar día a día. Buscando un futuro mejor para él y su familia.
Qué de aquellos que solos se levantan pensando en que todo está bien.
Pero, desconocen que hay una mano que nunca te dejará abandonado, aunque te sientas un perdedor.
Una mano que te ayuda a cruzar las calles más atrincheradas, los caminos más escabrosos, los desiertos más candentes.
La mano del gigante más grande de todos los tiempos, Dios, nuestro mejor amigo.
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