lunes, 8 de abril de 2013

AL RESCATE DE LOS DERECHOS HUMANOS...

LOS DERECHOS HUMANOS, BASE MORAL DE LA PAZ
by// Damelys María Martínez Rosillo  


Hoy, apenas iniciando la segunda década del siglo XXI, algunos "líderes" concentrados en pueblos y naciones del mundo, miran hacia el horizonte, con ganas de echar a perder el orden de Dios, al pronunciar palabras y discursos llenos de contrariedades y odios egoistas, y, con deseos de gobernar en la maldad.
Se les ha olvidado que durante ciertos años específícamente, entre los años 1939-1945, la raza humana vivió angustias psicológicas, angustias masivas, maltratos, dispersión, persecusión, violaciones de toda índole, más de 50 millones de personas desaparecidas, víctimas sin saber por qué lo eran.

Del mismo modo, los pseudolíderes de esa época,  en su afán por conquistar imperios, malgastaron cantidades multimillonarias de dinero en la creación de herramientas mortíferas, para destrucción masiva. Tal vez, si se hubieran dedicado a sembrar en los desiertos más áridos del mundo, hoy por hoy, no habría hambruna en el mundo.
No hubiera torturadores ni torturados. no hubiese dispersados, ni refugiados, sino naciones poderosas, fructíferas, con una historia sana, llena de salud mental en sus individuos.
La historia del mundo hubiese sido otra, pero las ansias de poder de algunos dirigentes que malversaron dinero, malversaron las leyes erigidas en los convenios internacionales, malversaron las constituciones de los países y vulneraron los derechos humanos universales, derechos pertenecientes a los hombres y mujeres del mundo, sin distingo de razas, credos, ni ideologías políticas, filosóficas, entre otros.

Cabe destacar, que los que están a favor de los conflictos bélicos, es necesario que reordenen sus pensamientos, el mundo en todos los rincones desde el más pobre al más rico, no desea más guerras, ni conflictos, desean vivir en paz, cansados de trajinar, de oler la humareda de los cañones, la humareda de la bomba nuclear que nunca más debe ser reconstruida y que tanto daño y dolor causaron.

Como respuesta a estas ideas preconcebidas hacia la destrucción, está el fruto del espíritu humano, que Dios dio a sus hijos para que formaramos parte de la gran comisión del legado del amor, paz, gozo, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza a fin de ser asertivos a la hora de tomar decisiones, y que son base sólida a cualquier pensamiento indigno que quisiera interponerse al orden actual de los conceptos emitidos.

Es normal que el hombre tenga alguna vez altos y bajos en sus emociones, pero, más que una decisión tomada y guiada por emociones se debe pensar en las consecuencias que traería a las víctimas inocentes a los niños, niñas, quienen esperan mucho de los adultos. Quienes esperan que se les proporcione toda la felicidad posible con la finalidad de desarrollarse como individuos con un perfil altruista y llenos de sanidad mental para ser personas con capacidad de ayudarse a sí mismas y a los demás.

Así que, estudiemos, bien los derechos internacionales que corresponden a la idiosincracia de las naciones, los derechos que competen al ser humano, como lo son, el derecho a la vida, a vivir en paz y en armonía consigo mismo y su entorno, el derecho de tener una identidad y un arraigo a un sitio determinado. El derecho a tener una familia digna, a dar lo mejor de sí en lo moral, en lo ético a la sociedad a la que pertenece.   
 
 Asimismo, es una gran responsabilidad de estas personas al querer difundir pánico entre sus pobladores porque una guerra genera miedos, conflictos, separación, destrucción, baja estima, en otras palabras es todo lo contrario a la vida. Y donde hay vida, hay amor, hay unión, hay salud, hay bienaventuranzas. Hay construcción, por eso desde cada familia, institución, gobernantes, dirigentes que se consideren responsables, debe brillar la cordura y la solidaridad para construir estrategias a fin de culminar con estos vientos de negatividad.

Finalmente, es necesario que predomine desde toda perspectiva, un pensamiento de cordura hacia el retorno a los valores democráticos que tanta falta hacen a los habitantes del mundo, no más tradiciones maltratadoras, que lo que hace es generar más maltratos y dissociaciones psicológicas que rayan en el pánico colectivo, produciendo a la vez locura, pasividad a los reclamos justos por una vida mejor. Una vía hacía el mejor de los caminos, la libertad plena del individuo a ser feliz.

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