DECLARACIÓN DE PAZ
by// Damelys María Martínez Rosillo
Ahora, cuando el día 21 de septiembre de los corrientes, se celebre el día internacional de la paz, tomemos un respiro y descansemos en el significado Bíblico de la Palabra.
Nuestro país, Venezuela necesita una declaración de paz, de igual modo, un clamor nacional por la consolidación de este inmenso y a la vez minúsculo vocablo cualitativo, renglón de la sociedad del siglo XXI.
Se puede agregar, que la paz es un derecho inalienable que ningún ser humano, institución, u otro ente gubernamental, por poderoso que sea puede mermar, esconder, tergiversar o adoptarlo como suyo, por el contrario, es uno de los valores humanos más poderosos para consolidar la democracia, en primer lugar, entre los pueblos y sus habitantes, en todas las ciudades de la tierra.
En segundo lugar, en las constituciones de cada país, en sus reglamentos institucionales, para consolidar el pensamiento pacifista que en el "yo íntimo" de la persona se debe generar y resguardar a fin de mantener la armonía convivencial con todos sus pares.
En tercer lugar, deberá ser expresada como una cualidad y estilo de vida entre los hombres y mujeres, para equilibrar la familia que todos anhelamos tener como base esencial productiva enmarcada dentro del contexto de la Teoría del amor, que he propuesto en otras oportunidades.
Cabe destacar que, desde el punto de vista humano, la paz es necesaria para el balance psicológico de toda persona, familia, institución, país, entre otros, es el lado opuesto de la guerra.
Es la respuesta más acertada de la inteligencia emocional, al sonido del estrés cotidiano, de la ira y descontrol ante cualquier acción que descompone la naturaleza humana.
Por otra parte, ser pacificadores es una característica esencial del cristiano. Jesús, expone su visión pacifista desde el mismo momento en que inicia su Ministerio.
"Bienaventurados los pacificadores porque ellos serán llamados hijos de Dios" Mateo 5:9
Al mismo tiempo, su mensaje en todo tiempo es de aliento, de consejo para que todos le busquemos porque Él, en sí mismo, es el creador y hacedor de la paz.
A todas estas ideas, imitemos su condición y forma de pensar expuestos a la luz de su Verdad, en el Nuevo Testamento, herencia incorruptible de los que hemos elegido ser como nuestro Maestro y Mesías Salvador. Argumenta y explica "Venid a mí, que soy el hacedor de la paz, es una paz distinta, es una paz saludable de tranquilidad que solo la da ser partícipes del Reino de Dios. En mí tendrán paz, en el mundo tendrán aflicción. "
Juan 14: 27 y Juan 16:33.
Al mismo momento, se agrega lo que dice Pablo.
"Una paz que sobrepasa todo entendimiento"
Filipenses 4:7
Ahora bien, estableciendo una relación entre las ideas de pacificación de lo expuesto anteriormente con las ideas de Jesús, obtendremos la "sabiduría pacificadora" que plantea, el apóstol Santiago.
Por lo tanto, como otro aspecto relevante, en la propuesta de la Teoría del amor, como fruto del Espíritu.
"Pero la sabiduría que es de lo alto es primeramente pura, después pacífica, amable, benigna, llena de misericordia y de buenos frutos, sin incertidumbre ni hipocresía.
Y el fruto de justicia se siembra en paz para aquellos que hacen la paz."
Santiago 3: 13-18
En otro orden de ideas, "la sabiduría pacificadora", es una respuesta asertiva a la inteligencia emocional como modelo que respalda dicha propuesta.
Se basa notablemente, en la pureza del pensamiento que viene de la naturaleza divina de Dios, Quién siempre busca que sus hijos se consoliden como pacificadores y emprendan acciones en esa dirección.
Asimismo, es inquebrantable, es inalienable porque viene de lo alto, dada con frutos de justicia, para hacer la paz y convivir con ella para poder disfrutar de una vida digna, realizada, programada, planificada y adjunta al Proyecto Divino de Dios, en el nombre de Jesús.
A manera de conclusión, se consideran los siguientes aspectos.
La paz es la viva respuesta al amor y la tranquilidad interior.
La paz hay que seguirla con todos para poder llevar una vida efectiva y en santidad, sin la cual nadie podrá ver al Señor.
La paz no es jactanciosa ni envilece por el contrario enaltece a quienes hemos decidido ser justos y estables para vivir saludablemente en las crisis que se presenten.
Además, es una manera gratificante de mostrar una vida equilibrada y sana con nuestra familia en la intimidad, cuando algún miembro se descarríe, comprendemos mejor la evolución de la convivencia y elegir la mejor actitud para ayudar.
¡En paz, pensamos, actuamos, vivimos,
interactuamos para descansar mejor fraternalmente!
¡Gloria a Dios!
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