LOS PACIFICADORES TENEMOS LA MENTE DE JESÚS
PERO NOSOTROS TENEMOS LA MENTE DE CRISTO (1Corintios 2: 16)
By// Damelys María Martínez Rosillo (16-07-2016)
¡Qué belleza de noticia nos da Pablo, el apóstol, cuando afirma que tenemos la mente de Cristo Jesús!
Al iniciar este escrito, pido al Señor, Dios de Israel, y su Espíritu Santo, nuestro Padre para que sea, Él, quién me guíe para seguir, escribiendo sus aportes para nuestro beneficio y adentrarnos en sus atrios maravillosos.
“Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.”
Hebreos 4:12
A Dios, no se le puede mentir, porque en Él, no hay mentira porque es el Espíritu Verdadero, Quién nos guiará siempre para hacer la vida más cómoda sin el afán del mundo y poder descansar en su regazo en todo momento, en Él todo se revela.
“Y no hay cosa creada que no sea manifiesta en su presencia; antes bien todas las cosas están desnudas y abiertas a los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta.”
Hebreos 4:13
El hombre que está en el mundo, no puede percibir las cosas que son del Espíritu porque las considera una locura, no las puede entender porque tienen que discernirse espiritualmente, sin el Espíritu Santo sería imposible, por esta razón, debemos mantenernos en el camino de rectitud que implica un nuevo nacimiento, sellados por Él.
“el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son una locura; y tampoco las puede entender, porque tienen que discernirse espiritualmente. En cambio, el hombre espiritual juzga todas las cosas, pero él no está sujeto al juicio de nadie. Porque ¿quién conoció la mente del Señor? ¿O quién podrá instruirlo? Pero nosotros tenemos la mente de Cristo. ”
1Corintios 2: 16
¡Gracias, Señor por darnos tu sabiduría para poder discernir tu Palabra!
¡Gracias, por darnos tu mente para mejorar y poder ser sabios, pero con tu sabiduría divina en este siglo XXI, que tanta falta nos hace!
¡Gloria a Dios!
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