sábado, 5 de abril de 2014

Una nueva generación espontánea. By//Damelys María Martínez Rosillo

UNA NUEVA GENERACIÓN ESPONTÁNEA
                                                           By//Damelys María Martínez Rosillo

Ya cuando nos dirigimos hacia la II década del año 2000, algunos países de la sociedad actual se han visto envueltos en varias revueltas internas que han descontrolado sus sistemas financieros por la gran demanda de exportación de grandes lotes de mercancia de todo tipo, incluyendo alimentación, armamentos, medicinas, equipos electrónicos, maquinarias, entre otros, Como el caso específico de Venezuela, quien ha engrandecido su deuda porque la producción nacional se ha visto mermada, además, los diseños experimentales del gobierno actual, le es "más factible" comprar que producir.

Asimismo, una gran porción de la población venezolana se ha acostumbrado a adquirir divisas para exportar, lo que ha generado un atraso en todos los ámbitos de este país. Todos van, por los "billetes verdes" o por las "lechugas" como le dicen. Ahora, pocos venezolanos se quieren dedicar a la producción de los diferentes rubros, entre ellos, el campo, y los que se dedican desean y anhelan acrecentar sus cuentas personales en divisas extranjeras. 

Por un lado, a los entes que les compete la creación de las materias primas, no les importa o no saben cómo hacerlas y prefieren importar, creando un colapso interno que ha provocado atraso en el sistema de vida del venezolano.

En consecuencia, toda esta problemática social, económica, moral, repercute en la idiosincracia de la población, incluyendo a los jóvenes universitarios quienes en su mayoría ven como sus bolsillos cada día están limpios, sin poder ahorrar para adquirir los bienes y servicios que le son compatibles con su estilo de vida.

Por otro lado, la educación, que en otros países está considerada como la primera panacea, porque se encamina hacia la producción e investigación científica y tecnológica, todavía, la nuestra, no está acorde con el ritmo de los tiempos contemporáneos, sigue siendo la misma educación. Las universidades se unen a las voces de protestas para adquirir dinero, pero sus currículos continuan viviendo en el pasado.

Cabe destacar que, en todos los niveles escolares, hay que hacer cambios urgentes, para luego, a posteriori, cosechar todo lo que se ha sembrado en el camino, por tanto, es en las universidades donde se deben  generar  ideas innovadoras de producción e industrialización de los bienes de servicio y consumo. De estas ideas surgen las interrogantes siguientes: Por qué a un estudiante de medicina no se le instruye a crear equipos para fines médicos, por qué a un estudiante de informática no se le instruye a crear y diseñar sus propios equipos de computación, por qué a un estudiante de ingeniería química no se le perfila a crear vitaminas, a hacer medicinas o a crear cloros que limpien el agua que se consume, por qué a un estudiante de electrónica no se le guía para que cree equipos electrónicos de uso doméstico e industrial, por qué a un estudiante de mecánica no se le encamina para que diseñe automóviles y maquinarias de electropartes, por qué a un estudiante de agronomía no se le induce a crear los fertilizantes y los productos que se usan en el campo para apoyar al agricultor, por qué no se le enseña a crear papel higiénico o papel periódico, en consecuencia, los cambios en la universidad tienen que venir, ya basta de estar sentados en los cubículos y en pupitres, como meros receptores, ¡llegó la hora del cambio a la universidad!.

En estas líneas, el joven actual debe tomar la iniciativa del cambio, por eso vive frustrado, porque su sistema de vida no se adapta al sistema de la sociedad actual que se observa en otros países.Toda su entorno gira a la dependencia económica de trabajos frustrantes, a estudiar, a graduarse y a depender de un sueldo mediocre que lo encasilla a buscar en donde pueda agarrar fácil, a comprar y vender para poder pagar su carrera universitaria, o a trabajar en restoranes de comida rápida o en tiendas de ropas para ayudarse en la manutención porque ahora un almuerzo le cuesta mínimo entre 50 y 100 bolívares.

Del mismo modo, un pantalón que antes le costaba entre 200 y 500 bolívares, ahora, cuesta entre 5.000 y 10.000 bolívares, un par de zapatos que le costaba entre 350 y 800 bolívares, en los actuales momentos, el precio oscila entre 4.000 a 10.000 bolívares, y qué decir, de los celulares que los cambiaban cuando se aburrían del mismo, ahora cuestan entre 10.000 y 100.000 bolívares, ante todo esto, ven que su boxer ya está deteriorado y para reponerlo, tiene que pedir a sus padres que le ayuden a comprárselo porque ahora, Ud. pregunta por uno, y el precio no baja de 450 bs. 
De igual modo, el precio de un automóvil, una bicicleta, una motocicleta, o una casa, ya es inaccesible su adquisición y su frustración se hace cada día mayor.

Aunado a esto, el deterioro de su vida económica crece porque para salir al cine o con los compañeros a comerse una choriparrilla o choripanada, el precio, mínimo sale por 1.000 bs, y para comprarse un perfume o una buena camisa de vestir, ven que sus ahorros no le alcanzan para adquirirlos. Y se preguntan, para qué pasé 5 años estudiando, o por qué estoy estudiando, si, luego, me van a pagar sueldo mínimo, no me alcanza para absolutamente nada. 

En otras palabras, hay un sentir colectivo y angustiante, los gobernantes de turno, hacen caso omiso a esta frustración, he visto y sentido la gran tristeza psicológica de muchos jóvenes que han creído en que algunas personas le arreglarán la vida, pero no es así. Se han inscrito en todas las misiones del gobiernos y para ellos nunca hay, o cuando están haciendo los trámites llegan y les dicen "se acabó", ya para uds, no quedó.

En suma, necesitamos de una generación espontánea que tenga excelentes modelos en el liderazgo que asume las riendas del país, en primer lugar, una generación de líderes que conjuguen una visión de mundo que no tengan nada que ver con el estereotipo que tenemos hoy en día, ni de izquierda, ni de derecha,  porque no son los modelos que ellos desean para adaptarlos a su vida.

Finalmente, urge de una verdadera transformación en los perfiles de la sociedad venezolana, una juventud cuyos principios estén basados en el amor, la bondad, la paz, la reconciliación, la sabiduría, la investigación, la sana espiritualidad basada en las ideas de Jesús, la honestidad, la anticorrupción, la antihipocrecía, una juventud que aunque le ofrezcan un lingote de oro, no se deje manipular porque su ética, integración personal y formación moral esté lejos de toda esta enmarallada de dimes y diretes de los últimos tiempos y de los que todos sin excepción están hartos.


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