viernes, 15 de junio de 2012

LA PAZ UN REGALO DE AMOR

LA PAZ, UN REGALO DE AMOR


Hablar de paz, es hablar sobre un camino de prosperidad, de salud mental y físico, es un privilegio que jamás individuo, pueblo o nación deben dejar pasar por alto. Es el encuentro con el yo íntimo, con el hermano, con el amigo, con la familia, es tener pensamientos positivos, es caminar, "es descansar sobre lugares de  delicados pastos" (Sal. 23: 2).

De igual modo, conversar sobre la paz es estar en intimidad con el pensamiento cristiano, es actuar y sentir que Emanuel esta en mi, que su santa presencia es lo más saludable que puede encontrar hombre o mujer alguna. Es arraigar su plenitud en mi, en mis palabras, en mi sentir. Es considerar un alto, en medio de una guerra o una tribulación, es respetar al enemigo, y apartarse de el o ella, justamente, cuando se inicia la contienda, porque retirarse a tiempo es ganar la batalla, es sacar la bandera blanca es decir, lo siento hermano, hermana no deseo pelear contra tí, porque tengo a alguien que pelea por mí las grandes batallas es mi Señor, Jesús, abogado defensor, 1Juan 2:1 "abogado tenemos para con el Padre a Jesucristo el justo, quien venga mis agravíos, es quien me da su escudo y su casco, y coloca en mis pies el calzado de la Paz". Efesios 6: 11-13-15.

De la misma manera, la Paz es un regalo de amor que nos fue dado para preservarla y cuidarla por y para siempre, es un don de palabras, es un don del corazón, es un don y una tarea que siempre debemos cumplir, donde lleguemos, para enarbolar su bandera.

Asimismo, es cumplir a cabalidad un mandato existencial, de nuestro Señor, Juan 16:33 "Y estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo".
Cuando leemos esas frases y las colocamos por hechos en nuestra vida, consolidamos nuestro pensamiento y dejamos, entonces que se nutra de la savia mas excelente que jamás persona alguna podrá encontrar en ningún sitio. Es la propia esencia del saber ciudadano que debemos aportar a la sociedad, por esa razón específica, los Hijos de Dios somos llamados Pacíficadores porque Él, el Gran Yo Soy, nos enseña a respetar su ley, a cumplir sus mandatos, a ser obedientes y aunque estemos en tribulación, jamás seremos humillados, públicamente, jamás seremos mancillados, porque su palabra es viva y eficaz y responde a cada requerimiento que se presente en nuestra cotidianidad.

Por otro lado, la sociedad común que no sabe, ni ha estudiado la palabra de Dios, el pensamiento Cristiano, no entiende estas razones, es pertinente sugerir, que se debe orar, por lo menos, de diez a veinte minutos diarios para iniciar en esa búsqueda preciosa de los atrios del Señor, como todo, al principio, sentirás apatía, rabia, sueño, pero en la medida que lo busques, te sorprenderás porque El mismo te levantará de madrugada para que lo busques, te hará reir, llorar, hablar, cantar, en fin, es el encuentro con el amado, con el deseado y terminarás rendida o rendido a sus pies, cada momento que lo busques y serás su amigo, Juan 15: 13-14 "Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando". 

Por último, siento tanto placer, amor, paz al hablar y escribir sobre mí Señor, que me uno a Él para expandir el evangelio de su palabra, de su pensamiento. Siento necesidad de conversar de Él con los otros, y con las otras. Juan 14: 27 dice, "La Paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón ni tenga miedo."

by// Damelys María Martínez Rosillo.

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